Cuando Qatar fue elegido como sede, el mundo reaccionó con sorpresa. Años después, el debate sigue abierto.
Qatar invirtió miles de millones en infraestructura, estadios y transporte. El objetivo era claro: mostrar al mundo una nueva imagen del país.
Desde el clima hasta los derechos laborales, el torneo estuvo rodeado de discusiones internacionales que marcaron la agenda mediática.
Más allá de la final inolvidable, Qatar dejó estadios reutilizables, una expansión urbana acelerada y una marca global difícil de ignorar.